Abres la válvula.
Descorres la cortina negra,
atrás hay una pared, atrás otras.
Resultó inútil que te mimetizaras.
Él te ha encontrado.
Siguió tus huellas por el desierto.
Intuiste que sucedería.
Los grandes presentimientos
siempre agitan a tus luciérnagas.
No deseabas quebrar esa historia.
Sólo querías estar a salvo.
22 octubre, 2008
13 octubre, 2008
ACCIDENTES
Tienes razón. Fue un accidente aparatoso.
La claridad golpeó mi cuerpo.
El sonido de vidrios rotos chorreaba por mi cabeza.
Tenía tanto que decir, no paré de gritar ni un sólo momento.
Poco importaba que nadie escuchara.
Bajo mis pies el pavimento se abría lentamente.
Me jalaste hacia ti.
Fueron dos accidentes.
A veces lamento el primero. Nunca el segundo.
La claridad golpeó mi cuerpo.
El sonido de vidrios rotos chorreaba por mi cabeza.
Tenía tanto que decir, no paré de gritar ni un sólo momento.
Poco importaba que nadie escuchara.
Bajo mis pies el pavimento se abría lentamente.
Me jalaste hacia ti.
Fueron dos accidentes.
A veces lamento el primero. Nunca el segundo.
29 agosto, 2008
PRONÓSTICO DEL CLIMA
En el televisor, una mujer de piernas larguísimas
anunció que ese día la lluvia no pararía.
Amanda se quitó el vestido,
montó en sus zapatos más altos.
Lentes oscuros enormes como extensión de sus ojos;
de sus orejas colgaban piedras verdes.
Corrió enloquecida por las calles,
hasta que cayó rendida en una esquina.
Sus cabellos habían tomado
las formas más estrambóticas,
expedían un olor a frutas rojas.
Un niño en bicicleta se detuvo para mirarla.
Ella hizo un rápido movimiento:
pegó su hombro con su mejilla y sonrió.
Un relámpago iluminó la escena.
Con entera autonomía las ruedas de la bicicleta
se pusieron en movimiento.
Sin voluntad el niño se alejaba de Amanda.
Contra el pronóstico del clima,
la lluvia cesó.
anunció que ese día la lluvia no pararía.
Amanda se quitó el vestido,
montó en sus zapatos más altos.
Lentes oscuros enormes como extensión de sus ojos;
de sus orejas colgaban piedras verdes.
Corrió enloquecida por las calles,
hasta que cayó rendida en una esquina.
Sus cabellos habían tomado
las formas más estrambóticas,
expedían un olor a frutas rojas.
Un niño en bicicleta se detuvo para mirarla.
Ella hizo un rápido movimiento:
pegó su hombro con su mejilla y sonrió.
Un relámpago iluminó la escena.
Con entera autonomía las ruedas de la bicicleta
se pusieron en movimiento.
Sin voluntad el niño se alejaba de Amanda.
Contra el pronóstico del clima,
la lluvia cesó.
10 agosto, 2008
LA CARTA
Cuando termine no te desenterraré.
[No esta vez.
Tu ingratitud aparece en demasiados capítulos.
Te diré que he terminado de
[adorarte.
Se secaron los girasoles, tu danza ya no me ata.
Tal vez soy yo la que no evoluciona
o eres tú quien cree tener siempre la razón.
Quizá con mis rarezas lo
[arruiné
o no pudiste cumplir una sola de tus promesas.
Ya nada importa, el poso te espera.
[No esta vez.
Tu ingratitud aparece en demasiados capítulos.
Te diré que he terminado de
[adorarte.
Se secaron los girasoles, tu danza ya no me ata.
Tal vez soy yo la que no evoluciona
o eres tú quien cree tener siempre la razón.
Quizá con mis rarezas lo
[arruiné
o no pudiste cumplir una sola de tus promesas.
Ya nada importa, el poso te espera.
24 junio, 2008
EN EL CAMINO
Al terminar el día se acercaron a ti.
Dijeron tu nombre en voz baja.
Intuiste lo que deseaban.
Te mojaste los labios y volteaste.
Eran siluetas difusas, que aún con el tiempo
no podrías describir con exactitud.
Tal vez hombres de arcilla
o bestias que mostraban febrilmente
sus lenguas rojas.
Te vendaron los ojos,
una carcajada flotó en el aire,
con ella se despedazaron tus esperanzas.
Despertaste. Estabas solo
en un sitio desconocido,
un olor agudo te entorpecía.
Sentiste que no podías llorar,
que nunca más lo harías.
Con dificultad encontraste el camino a casa,
varias veces te detuviste,
te seguían, podías ver las sombras,
pero al girarte se desvanecían.
Dijeron tu nombre en voz baja.
Intuiste lo que deseaban.
Te mojaste los labios y volteaste.
Eran siluetas difusas, que aún con el tiempo
no podrías describir con exactitud.
Tal vez hombres de arcilla
o bestias que mostraban febrilmente
sus lenguas rojas.
Te vendaron los ojos,
una carcajada flotó en el aire,
con ella se despedazaron tus esperanzas.
Despertaste. Estabas solo
en un sitio desconocido,
un olor agudo te entorpecía.
Sentiste que no podías llorar,
que nunca más lo harías.
Con dificultad encontraste el camino a casa,
varias veces te detuviste,
te seguían, podías ver las sombras,
pero al girarte se desvanecían.
11 junio, 2008
TESTIMONIO
Testimonio de una niña
que soñó que un día los muertos
irían por ella:
“Ese pájaro anunció
la llegada de días nauseabundos.
Fue noche de aguaceros.
De nubes gordas, maliciosas.
El terror derramándose.
Hierba creciendo entre mis dedos,
en el ombligo, en mis pupilas”.
El Dios no llegó,
no estaba de vacaciones,
no existió.
que soñó que un día los muertos
irían por ella:
“Ese pájaro anunció
la llegada de días nauseabundos.
Fue noche de aguaceros.
De nubes gordas, maliciosas.
El terror derramándose.
Hierba creciendo entre mis dedos,
en el ombligo, en mis pupilas”.
El Dios no llegó,
no estaba de vacaciones,
no existió.
25 mayo, 2008
LA HUIDA
Evaporar el dolor antes que regrese el leopardo.
C
A
L
L
A
R
Envolver todas las palabras en celofán.
Destejer
l a s p e s a d i l l a s.
Frotarle bálsamo al cuerpo.
Desenraizar la matriz.
Transportarse.
S e r
I
N
G
R
Á
V
I
D
A
C
A
L
L
A
R
Envolver todas las palabras en celofán.
Destejer
l a s p e s a d i l l a s.
Frotarle bálsamo al cuerpo.
Desenraizar la matriz.
Transportarse.
S e r
I
N
G
R
Á
V
I
D
A
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
